Cómo cultivar el sentido de responsabilidad en tus hijos

¿Sabes cuántas discusiones, luchas de poder y disgustos te ahorrarías con tus hijos, si desde muy pequeños les enseñas a ser responsables?

Esto lo puedes hacer, prácticamente, desde que tu hijo comienza a tomar consciencia de que es una personita.  Ese es el momento idóneo para comenzar a inculcarle el sentido de la responsabilidad.  ¿Cómo podemos hacer esto?

Una forma fácil de comenzar es permitiendo que tome pequeñas decisiones dentro un marco controlado.  Por ejemplo: "Quieres vestir esta camiseta verde o esta otra azul?", "Quieres este juguete o este otro?

Sé que, para muchos padres, posibilitar la toma de decisiones a sus hijos, les puede parecer una amenaza a su autoridad ante ellos.  Si crees esto, quiero tranquilizarte y decirte que, por el contrario, son muchas las ventajas que estas pequeñas decisiones tienen en la formación del carácter y del sentido de responsabilidad, en nuestros hijos.

Entre algunos beneficios podemos encontrar:

  • Mayor conocimiento de sí mismo.
  • Formación de un criterio personal.
  • Respeto por sus gustos y preferencias.
  • Sentido de valor personal.
  • Confianza en sí mismo.
  • Sentirse amados y comprendidos.
  • Disminución de posibilidades de berrinches y oposicionismo desafiante.
  • Aceptación de las consecuencias naturales de sus decisiones.

Cuántos jóvenes hemos conocido, que llegan a la edad en la que tienen que elegir una carrera universitaria, y no tienen la más mínima idea de qué es lo que desean para sus vidas.

Estos son jóvenes que, durante su infancia, muy pocas veces o nunca, se les ofreció la oportunidad de tomar decisiones, porque todo venía filtrado, decidido e impuesto por sus padres.

Estos chicos, no se conocen así mismo, no reconocen sus gustos ni necesidades, se sienten muy perdidos e inseguros. Asumir la responsabilidad de tomar una decisión tan importante para sus vidas, cuando nunca lo han hecho, ni para pequeñas situaciones, hace que se sientan abrumados y con mucho miedo.

Como padres, no podemos pretender que nuestros hijos salten del nido, si nunca les hemos permitido ejercitar sus alas.  Si los empujamos en este momento del nido, seguramente se estrellarán contra el suelo.

Esta es una de las razones por la que muchos jóvenes comienzan a tener comportamientos disfuncionales, y acaban haciendo lo que le pidan sus amigos, sin ningún criterio propio.

Esta es la edad cuando salen a relucir todas las carencias psicológicas, emocionales y afectivas, reflejándose en falta de autoestima y de confianza en sí mismo, porque es lo que han estado cultivado durante toda su infancia.

Permitir a tus hijos tomar decisiones de manera habitual, es una manera muy eficaz de enseñarles a empoderarse, fortalecer su autoestima y autoconfianza, asumir responsabilidades y disciplina.

¿Qué tiene que ver la disciplina con permitirles decidir?

Muy sencillo, a los niños les gustan las rutinas, y se sienten seguros si conocen las normas a seguir, pero cuando protestan ante ellas, no es más que una forma de querer defender su deseo de opinar, elegir y ser vistos.

Así que cuando tú le das la posibilidad de elegir entre dos opciones, dentro del marco de una norma preestablecida, ellos se sentirán empoderados y escuchados, por lo que al elegir una de las opciones, aceptarán con agrado la norma que ha enmarcado la decisión.

Voy a explicar esto con un par de ejemplos particulares, que a mí me han funcionado con mi hijo desde muy pequeño.

 

Ejemplo 1: ¿Cómo evitar las discusiones a la hora del baño? 

Normalmente, mi hijo, cuando está entretenido en alguna actividad por la tarde y se acerca la hora del baño, si directamente le digo que deje lo que está haciendo porque tiene que bañarse, seguramente protestará y me dirá que no quiere hacerlo.

Si en este momento, yo intento imponer mi decisión, porque esa es la rutina que debemos seguir, podemos comenzar una batalla, en donde la hora del baño se convertirá en un momento desagradable y de disgustos para los dos.

Pero en vez de esto, la estrategia que yo sigo y me funciona muy bien, es decirle: "Santi, entiendo que estás muy entretenido con lo que estás haciendo, pero ¿qué te parece si jugamos ahora con este juguete o con este otro, durante el baño?”.

Observa que el foco de atención está en la elección del juguete y no en que debe dejar lo que está haciendo para ir a bañarse.

Para él, esta es una invitación a continuar divirtiéndose, y tiene el poder de elegir con qué juguete irá a la bañera.  Esto le hace sentir que tiene el control de la situación, por lo que aceptará el hecho de que es hora de bañarse, sin protestas ni luchas de poder.  Así el momento del baño se convierte en un acto divertido para los dos.

Esta misma estrategia te puede servir para muchas cosas, por ejemplo, cuando vas a salir y tu hijo(a) y no quiere cambiarse de ropa o ponerse los zapatos. Dale opciones con la ropa o con los zapatos.  O cuando quieres que coma algún tipo de alimento, dale opciones en forma y texturas de ese alimento.

La idea de esta estrategia es que la norma no sea el foco de discusión, y también le otorgas la flexibilidad de llevarla a cabo, como más le agrade.

 

Ejemplo 2: ¿Cómo evitar los berrinches en el supermercado?

Así mismo, cuando vamos a un supermercado, en donde hay miles de tentaciones para los niños, antes de entrar le advierto que solamente puede elegir un solo artículo, entre todo lo que verá allí adentro. De esta manera, establezco la norma previamente para que no sea una sorpresa.

Así que cada vez que Santi se antoja de algo, le permito que lo coja, y si ya tiene otra cosa en sus manos que ha elegido antes, le pregunto: "¿Cuál de estos dos quieres llevar?".  Él toma la decisión y devuelve el artículo que ha descartado, así continuamos haciendo lo mismo hasta que llegamos a la caja para pagar.

De esta manera, yo llevo todas las compras que necesitamos en casa, y él tiene en sus manos el artículo que eligió entre todas las tentaciones, que con mucho orgullo entrega a la cajera.  A veces es un chocolate, otras veces una fruta.  Pero sea lo que sea, se nota en su cara, la gran satisfacción de haber elegido lo que realmente quería en ese momento.

Esta es una forma muy sencilla para que tu hijo(a) no te desespere en el supermercado, ni acabes comprando un montón de caprichos, ni tengas que discutir con él o ella, porque no le vas a permitir llevarle todos sus antojos. Con este acto, estableces una norma, le enseñas que existen límites que respetar, le entregas el poder de la decisión de manera controlada, el niño se siente empoderado y satisfecho, y tú te sientes en paz.

Esta estrategia es completamente adaptable a la edad de tu hijo(a).  Lo importante, es que vaya aprendiendo que sus decisiones tienen consecuencias, y él o ella, es la única persona responsable de si estas consecuencias son de su agrado o no.

Por ejemplo, si la norma establecida es que solo puede salir a jugar al fútbol, cuando haya terminado de hacer sus deberes.  Él tiene que entender que puede elegir no hacer los deberes, pero tendrá que atenerse a las consecuencias de su propia decisión.  Si, por el contrario, hace sus deberes a tiempo, podrá disfrutar de esa actividad que tanto le gusta.

Aquí no vale suavizar la consecuencia o permitir que un día se cumpla y otro día no. Tampoco vale cambiar la norma y las consecuencias sobre la marcha.  Para que esta estrategia funcione, tanto la norma como las consecuencias, tiene que ser clara y preestablecida.  Así el niño aprende a tomar decisiones con verdadera responsabilidad sobre sus consecuencias.

Si das la posibilidad de elegir a tus hijos, estarás otorgándoles un hermoso regalo de crecimiento personal.  No habrá cabida a la asignación de culpas, ni a la evasión de responsabilidades, y la disciplina en casa se llevará de forma natural, respetando las normas que sostienen una dinámica familiar sana.

En tus manos está, enseñar a tus hijos asumir responsabilidades.  Esto lo tienes que sembrar en su interior desde muy pequeños, como una semilla que vas regando y cuidando todos los días hasta la edad adulta, para que la alcancen con una sólida autoestima, sentido de responsabilidad y seguros de sí mismos. Entendiendo que cada una de sus decisiones y acciones, tienen consecuencias naturales que deberán asumir de manera responsable.

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